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Hasta finales de la Edad Media, Tamames tendría una exigua población, que apenas superaría los diez o doce vecinos. A partir de entonces, iría incrementándose notablemente. Así, a finales del siglo XVI, la población se estimaba en doscientos cuarenta y cinco vecinos, de los cuales, doscientos cuarenta eran pecheros, tres hidalgos y dos clérigos. Entre comienzos del siglo XVII, en que había una población de doscientos vecinos, y mediados del siglo XVIII, la demografía de la villa experimentó un notable descenso, figurando con ciento cuarenta y tres vecinos, que sumaban un total de quinientos cuarenta y siete habitantes, en 1747, año en que atendían la parroquia tres sacerdotes. Hacia finales de la misma centuria, y según el censo de Floridablanca (1787), Tamames tenía ochocientos cuarenta y tres habitantes, Avililla de la Sierra ochenta y dos, Pedraza dieciséis, Altejos nueve y Servández cinco.

>> La población de Tamames fue aumentando en los decenios siguientes. A mediados del siglo XIX, había alcanzado los novecientos habitantes, llegando a los mil cuatrocientos once en 1885. El ascenso demográfico ha venido manteniéndose durante la primera mitad del siglo XX, reflejándose en el censo del año 1950, que arrojaba una cifra de mil novecientos setenta y siete, bajando hasta los mil ciento setenta y dos en el año 1981, con una tasa emigratoria del 55´8 por ciento. Los registros demográficos correspondientes al año 1995 señalaban una población de mil ciento diecisiete habitantes.

>> Las actividades que mayor número de población agrupan son: la agricultura y la ganadería; la construcción; el comercio; y otros servicios.

 

 

texto extraído del libro Historia de la villa de Tamames
de Ramón Grande del Brío

 

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